Disipa las energías negativas.

La turquesa es una  sanadora muy eficaz que ofrece bienestar al cuerpo y luz al espíritu. Es una piedra protectora, se cree que cambia de color para avisar del peligro de infidelidad. Fomenta la sintonía espiritual y potencia la comunicación con los mundos físico y espiritual, puesta sobre el tercer ojo potencia la intuición y la meditación.

La turquesa es una piedra de purificación, disipa las energías negativas y limpia la bruma electromagnética proporcionando protección contra los polucionantes del medio ambiente.

Esta piedra potencia los sistemas físico e inmunitario y regenera los tejidos, favorece la asimilación de nutrientes, alivia la polución y las infecciones virales, cura la totalidad del cuerpo, los ojos y la catarata, alivia los calambres y el dolor.

La puedes colocar en cualquier lugar de tu cuerpo, pero especialmente en la garganta, el tercer ojo y el plexo solar.